Y cuando ya parece que todo se ha calmado y que hay que apechugar con el curso, el 28 es mi cumpleaños.
Este años es especial, por supuesto. Este año la primera semana ha pasado algo insólito, y es que mis tíos han venido de visita. Luego, la siguiente semana volverán todas mis amigas, y una de ellas se comprará una bata de laboratorio porque empezará su módulo de dos años para acceder a medicina.
Y del 12 al 23 son las fiestas de San Mateo, que este año no se verán entorpecidas por el curso, asi que podré pasar todos los días por los puestos de comida, en el ambiente, yendo a los conciertos de la plaza de la catedral que sean gratis; y este año, si me encuentro la noche de los fuegos al director del instituto, me dará igual hacer el ridiculo.
Después de San Mateo (casi me parece que veo el futuro) vendrán dos semanas frenéticas comprando todo tipo de estupideces que me puedan hacer falta en Granada, comiendome las uñas ante la perspectiva de irme de verdad y preguntándome qué harán mis amigas para celebrar mi cumpleaños antes de tiempo y para despedirse de mi, y si mi tio realmente hará una fiesta de despedida o se quedará en broma.
Tampoco es que necesite toda esa parafernalia, vamos a ver: no me voy para siempre.
Aunque me sorprende pensar que el día de mi decimoctavo cumpleaños lo vaya a pasar instalándome en mi habitación del colegio mayor de Granada. Y que al día siguiente vaya a pasar mi primer día en esa facultad tan bonita de traducción, rodeada de gente nueva y desconocida. Y de ahí en adelante estaré sola, sin mi familia.
Pensé que podría tomarmelo siempre con entereza, con valor, como si no fuese nada. Es una gran oportunidad para convertirme en una persona normal, que sale y se divierte y tiene amigos y amigas, y que estudia lo que más le gusta. Pero anoche me entró algo de miedo.
En todo el día no había visualizado a Res, y como había visto los videos de las martas japonesas, cuando lo hice me impactó el color amarillo oscuro (puesto que estabamos iluminados solo por la luz del ipod). Y como no estaba segura de que fuera el momento para pensar otra vez en el tema de su color, no supe bien como visualizarlo.
Estabas demasiado emotiva, diría yo. La cosa era así: estabamos en la cama enana del cuarto del ordenador, y yo me había hecho un ovillo, como la marta japonesa del video, en el hueco entre su almohada y la pared. Y a esta le empezó a entrar el pánico.
Exacto. Para empezar, pensé en mi padre, que no sabe que me voy, y a quién no se lo pienso decir. Y me sentí mal, cuando tengo pleno derecho a hacer mi vida sin contar con él, como él hizo siempre con la suya.
Y después pensé en cómo sería realmente estar allí, en una cama parecida, en una habitación compartida, sin mi madre en la puerta de en frente y sin nadie que me conozca cerca. De buenas a primeras, acojona un rato.
Tuve que calmar su histeria, claro. Intenté susurrarle que todo iría bien, que no iba a ponerse con un mes de distancia a preocuparse, y que estaríamos bien.
Hacía tiempo que no visualizaba a Res, como digo, y me cuesta imaginar su tamaño. Convine que tenía en tamaño de un gato mediano, y que su cabeza encajaba bien en mi cuello. En fin, medidas mentales que hago cuando se me echa encima.
Es incapaz de concentrarse en el momento, y cuando se vuelve a acordar de lo que la preocupa, se hunde cada vez más.
Si, bueno, la cosa es que me entraba el pánico por momentos. Y Res me dijo que me tendría que acostumbrar, que iba a poner el primer pie fuera de casa, y que de aquí en adelante seguiría sola. Me empecé a imaginar mi vida si acababa siendo traductora, viajando de un lado a otro, sola.
Me arrepentí de lo que le había dicho, porque se estaba emparanoiando. Y la mandé de vuelta al presente. Que solo nos vamos a estudiar a otra ciudad, y lo que pase luego, ya lo veremos. Pero es cierto que si no quiere acabar sus dias en Oviedo, habrá que acostumbrarse a estar solos.
Momentos como este nos unen de veras. Le lancé besos y le hice algún mimo.
Yo de los mimos no me acuerdo ¬.¬
Ya te compensaré. Nos pusimos a pensar en que en dos meses sería nuestro DQLC, y haríamos el lustro juntos. Quién lo diría, a veces pienso que lleguamos a un punto, con sus desestabilizaciones y mis cambios, en el que nos volvimos extraños, y aún nos estamos volviendo a conocer. Pero es que los dos hemos cambiado totalmente de actitud, de aquí a cuando nos conocimos. Que fácil todo entonces, que infantiles eramos aún. Y aunque aún nos falta camino para ser todo lo estirados que acabaremos siendo xD creo que no vamos mal.
Lo raro es que últimamente estoy como en un parón mental, y no soy capaz de visualizar su pelaje. Su forma si, sus ojos, su cara. Pero se superponen el color crema claro, el color amarillo huevo, el amarillo oscuro, el pelo más tupido o menos, y las patas negras o la cara negra. Espero que en un par de días se me despeje la cabeza.
Marta, eres un mar de dudas.
Ya lo sé, a veces me pregunto como estoy tan segura de ti. Lo que no dudo es de que seas una marta, ni de que la especie sea japonesa. El problema es que los colores me confunden. Me suele pasar después de ver fotos y videos de animales, y ese descubrimiento de los videos de martas ya me ha trastornado la visualización.
Te recompondrás. En el fondo, las dos semanas sin ordenador nos calaron demasiado, y ahora casi ni nos apetece usarlo.
Ey, sin exagerar...
Lo que ya no hace es convertirse en chico.
Lo hemos vuelto a superar ;) Un paso más hacia la verdadera forma y la confianza absoluta.
No sabía donde dejar esta entrada, si en Genio y Figura o aquí. No es el tipo de cosas que dejo aquí, exceptuando la última entrada, pero como hablaba mucho de Res, ganó este blog. Para guerrear imponiendo mis locas ideas, para eso acabará quedando el otro foro ó.ò
No haberlo creado. Ahora no te puedes echar para atrás.
Y para acabar, estoy probando esta manera de dormir (además, visto el video le es más facil a Marta imaginarlo). Solo que más le vale no despertarme de esa manera tan desagradable ò.ó








